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FISIO DE CABECERA

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    Uno de los principales aspectos que más ansiedad genera en un deportista de alto rendimiento que ha sufrido una lesión de ligamento cruzado anterior (la cual ha precisado una intervención quirúrgica), es saber concretamente cuando puede retomar su práctica deportiva. Este proceso, que nosotros conocemos como ''Return to play'', requiere la consideración de múltiples factores y debe ser entendido como una etapa más dentro del tramo final de su recuperación, y no como la culminación de dicho tramo. Es decir, que dicho tramo final puede ser desglosado en 3 fases:



    Las variables a tener en cuenta para el ''Return to play'' de nuestro pacientes son los siguientes:

    1-.TIEMPO

    Lógicamente, es fundamental conocer el proceso de cicatrización y maduración completa de la plastia, la cual según la literatura mas reciente varía entre 12-18 meses (si se ha realizado un autoinjerto usando tendón rotuliano), 18-24 meses (si se ha realizado un autoinjerto usando tendones de la musculatura isquiotibial) o 3 años (si se ha realizado un aloinjerto).

    Dichos artículos desechan la opción de protocolos acelerados que proponen la vuelta entre los 6 y los 12 meses, llegando a ser perjudiciales. Afirman que la fecha mas temprana para su reincorporación rondaría el noveno mes; que durante los 12 primeros meses existe 15% de relesión en el miembro afectado y un 6% en el contralateral; y, finalmente, que hasta los 24 meses existe gran riesgo de rerrotura.

    2-. COMPONENTES DEL SISTEMA DE MOVIMIENTO

    Por un lado, será importante la valoración de la movilidad articular de nuestro paciente, así como evaluar la fuerza de la musculatura extensora y flexora de rodilla (fuerza isométrica y excéntrica) y de la musculatura abductora de cadera (fuerza isométrica).

    Por otro lado, es fundamental hacer hincapié en la evaluación del control neuromuscular a través del Lower Symmetry Index (LSI). Éste indice se calcula mediante los resultados de una batería de test que valoran la cantidad y la calidad del control neuromuscular de los pacientes: se debe dividir el mejor resultado  (cada test se realiza 3 veces) de la pierna afectada en cada test entre el mejor resultado de la pierna sana en cada test, y posteriormente multiplicarlo por 100.

    Diversos estudios afirman que la obtención de un porcentaje LSI entre el 90% y el 100% puede llegar a minimizar un 84% el riesgo de sufrir una nueva rotura.



    3-. FACTORES PSICOSOCIALES

    Resultan tan esenciales como el plano físico. Debemos atender a los propios miedos del paciente y relacionar una respuesta maladaptativa a variables como la presión de mantener el mismo rendimiento, no defraudar a compañeros o el propio interés económico, con un aumento en el riesgo de relesión.

    Todos estos aspectos podemos evaluarlos mediante cuestionarios como ACL-RSI, TSK-11, etc.

    4-. TRABAJO DE PREVENCIÓN SOBRE LOS FACTORES DE RIESGO

    Es necesario el conocimiento de estos factores de riesgo no solo para evitar lesiones en el miembro ipsolateral como en el contralateral.


    BIBLIOGRAFÍA

    Nagelli C, Hewett T. ''Should return to sport be delayed until two years after anterior cruciate ligament reconstruction? Biological and functional considerations''. Sports Med. 2017 Feb; 47(2):331-232.

    Grindem H, Snyder-Mackler L, Moknes H, Engebretsen L, Risberg M. Simple decision rules reduce reinjury after anterior crucieate ligament reconstruction. The Delaware-Oslo ACL cohort study. Br J Sports Med. 2016 Jul; 50(13): 804-808.

    McPherson A, Feller J, Hewett T, Webster K. Smaller change in psychological readiness to return to sport is associated with second anterior cruciate ligament injury among younger patients. Am J Sports Med. 2019 Apr; 47(5):1209-1215.


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    El dolor lumbar inespecífico no es más que un síntoma sin causa conocida. Además, la mayor parte de pacientes que acuden a las consultas de Atención Primaria presenta dicha dolencia.

    Uno de los pasos más importantes que debemos realizar los fisioterapeutas cuando realizamos nuestra historia clínica y exploración física supone establecer una estrategia de modificación de síntomas en nuestro paciente. Dicha modificación podemos obtenerla a través de la búsqueda de la dirección de preferencia.

    La dirección de preferencia es aquella dirección en un plano del espacio en la que, tras realizar una serie de movimientos repetidos o mantener unas determinadas posturas estáticas, provocamos una disminución en la intensidad del dolor del paciente y un cambio en el rango de movimiento del mismo.

    Es importante saber que dicha dirección puede hallarse tanto en el plano sagital como en el  plano frontal. En este caso, desarrollaremos cual sería nuestra ruta a la hora abordar el plano sagital, en el cual empezaremos explorando la extensión o la flexión.

    Debemos saber que hay una serie de criterios de contraindicación absoluta (descritos por Robin Mckenzie) para comenzar por la evaluación de la flexión en nuestro paciente. No obstante, existe evidencia sólida de que la mayoría de pacientes responden mejor a la extensión que a la flexión, por lo que sería interesante comenzar analizando la extensión.




    Un paciente que responda a la extensión o a la flexión mejorará su rango de movimiento en ambas direcciones así como sus síntomas de la exploración en esa dirección, que supondrá su dirección de preferencia. Además, si se produce una abolición duradera de sus síntomas más distales, estaremos ante un proceso de centralización.

    Por otro lado, un paciente no responde a la extensión o la flexión, cuando tras la exploración completa en una dirección (habiendo aplicado una óptima progresión de fuerzas), empeora considerablemente su rango de movimiento (fundamentalmente en la dirección contraria a la explorada) y mostrará un agravamiento de sus síntomas. Además, si el paciente refiere que sus síntomas se muestran cada vez más distales, estaremos ante un proceso de periferalización.

    Es muy importante una correcta progresión de fuerzas en nuestro paciente. Es un error bastante frecuente dar por finalizada la exploración de una dirección de preferencia sin considerar una progresión de fuerzas adecuada, lo que supone no establecer una correcta estrategia de modificación de síntomas. Otro aspecto de gran importancia en la realización de los movimientos repetidos es llegar siempre hasta el final del rango del movimiento que el paciente pueda realizar en cada momento.

    Por ejemplo, a la hora de valorar la extensión:







    BIBLIOGRAFÍA

    Alrwaily M, Alrwaily M, Timko M, Schneider M, Stevans J, Bise C, Hariharan K, Delitto A. The treatment-based classification system for low back pain: revision and update. Phys Ther. 2016 Jul; 96(7): 1057-66.

    Yarznbowicz R, Tao M, Owens A, Wlodarski M, Dolutan J. Pain pattern classification and directional preference are associated with clinical outcomes for patients with low back pain. J Man Manip Ther. 2018 Feb; 26(1): 18-24.




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    Hace poco vimos en otro post el importante papel que ejerce el glúteo mayor en cuadros dolorosos del miembro inferior. Sin embargo, a la hora de diseñar un programa de ejercicios destinado al trabajo de dicha musculatura debemos comprender que el glúteo mayor se divide en dos porciones debido a su función.



    Diferentes estudios se han centrado en estudiar mediante electromiografia diferencias en cuanto a la activación de ambas porciones a la hora de realizar diversos ejercicios. Los ejercicios que vamos a tratar son los siguientes: 

    1-. HIP ABDUCTION IN SIDELYING
    Posición: Decúbito lateral contraletral dejando la pierna inferior con 45ºde flexión de cadera y 90º de flexión de rodilla y la pierna superior completamente extendida.
    Acción: Elevamos la pierna superior realizando 30º de abducción de cadera volviendo, posteriormente, a la posición incial.
    Glúto mayor: muestran un reclutamiento significativamente mayor de las fibras superiores.




    2-. CLAM
    Posición: Decúbito lateral contralateral dejando ambas piernas con 45º de flexión de cadera y 90º de flexión de rodilla (una sobre otra).
    Acción: Separaramos ambas rodillas realizando 30º de abducción de cadera manteniendo, en todo momento, los pies juntos. Posteriormente volveremos a la posición inicial.
    Glúteo mayor: muestran un reclutamiento significativamente mayor de las fibras superiores.




    3-. BILATERAL BRIDGE
    Posición: Decúbito supino con pelvis neutra, 0º de rotación y abducción de cadera, 45º de flexión de cadera y 90º de flexión de rodilla en ambos miembros.
    Acción: Elevamos pelvis hasta que ésta y los muslos queden alineados a 0º de flexo-extensión de cadera. Posteriormente volveremos a la posición inicial.
    Glúteo mayor: ambas fibras muestran un mismo patrón de reclutamiento.




    4-. UNILATERAL BRIDGE
    Posición: Decúbito supino con los mismo parámetros que el ejercicio anterior. Sin embargo, en esta ocasión el miembro que no trabaja se quedará a 0º de flexión de rodilla y cadera.
    Acción: Igual que en el ejercicio anterior.
    Glúteo mayor: ambas fibras muestran un mismo patrón de reclutamiento




    5-. HIP EXTENSION IN QUADRUPED ON ELBOWS WITH KNEE EXTENDING
    Posición: Cuadrupedia apoyado en codos y en rodillas (ambos a 90º de flexión aproximadamente).
    Acción: Extendemos una pierna a 0º de flexo-extensión de cadera y 0º de rodilla y elevarla hacia arriba. Posteriormente volveremos a la posición inicial.
    Glúteo mayor: ambas fibras muestran un mismo patrón de reclutamiento.




    6-. HIP EXTENSION IN QUADRUPED ON ELBOWS WITH KNEE FLEXED
    Posición: Igual al ejercicio anterior.
    Acción: Igual al ejercicio anterior. Sin embargo, en esta ocasión el miembro que trabaja tendrá 90º de flexión de rodilla.
    Glúteo mayor: ambas fibras muestran un mismo patrón de reclutamiento.




    7-. FORWARD LUNGE 
    Posición: De pie, con ambos miembros separados a la anchura de la cadera.
    Acción: Realizamos una zancada de manera que la pierna delantera queda a 90º de flexión de rodilla y de cadera, y la pierna trasera queda a 0º de flexo-extensión de cadera y 90º de flexión de rodilla (la cual no debe tocar el suelo). Posteriormente volveremos a la posición inicial.
    Glúteo mayor: ambas fibras muestran un mismo patrón de reclutamiento.





    8-. SQUAT
    Posición: De pie, con ambas piernas con una ligera abducción de cadera y unos 15º de rotación externa de cadera.
    Acción: Realizamos una sentadilla hasta alcanzar aproximadamente 90º de flexión de cadera y de rodilla y, posteriormente, volvemos a la posición inicial.
    Glúteo mayor: ambas fibras muestran un mayor patrón de reclutamiento.


                     


    9-. SIDESTEP WITH ELASTIC RESISTANCE AROUND THE THIGHS IN A SQUAT POSITION
    Posición: La posición inicial de este ejercicio supone la posición final del ejercicio anterior.
    Acción: Realizar dos pasos laterales en ambas direcciones volviendo, posteriormente, a la posición inicial. Para este ejercicio utilizaremos una banda elástica que ofrecerá una mayor resistencia.
    Glúteo mayor: muestra un reclutamiento significativamente mayor de las fibras superiores.






    10-. HIP HIKE
    Posición: De pie (en un step), con ambas piernas separadas a la anchura de la cadera. Una pierna quedará al borde de dicho step y la otra quedará suspendida en el aire. 
    Acción: Manteniendo ambas piernas completamente extendidas, elevar y descender la hemipelvis de la pierna que queda suspendida.
    Glúteo mayor: muestra un reclutamiento significativamente mayor de las fibras superiores.




    11-. FORWARD STEP-UP
    Posición: De pie, con una pierna apoyada en un step con 90º de flexión de rodilla y la otra apoyada en el suelo. Ambas piernas separadas a la anchura de la cadera.
    Acción: Extendemos completamente la pierna apoyada en el step, de manera que podamos elevar la otra a la altura del step sin que ésta llegue a apoyarse. Posteriormente volvemos a la posición inicial.
    Glúteo mayor: muestra un reclutamiento significativamente mayor de las fibras superiores.




    Una vez descritos estos ejercicios, cabe destacar que a pesar de que las fibras inferiores del glúteo mayor no muestran un reclutamiento significativamente mayor en ningún ejercicio, los ejercicios en los que esta porción de dicho músculo presentaba una mayor activación fueron ''unilateral bridge'', ''quadruped hip extension with knee flexed'' y ''quadruped hip extension with knee extending''.



    BIBLIOGRAFÍA

    Selkowitz DM, Beneck GJ, Powers CM. Comparison of Electromyographic Activity of the Superior and Inferior Portions of the Gluteus Maximus Muscle During Common Therapeutic Exercises. J Orthop Sports Phys Ther. 2016 Sep;46(9):794-9.

    Hirose N, Tsuruike M. Differences in the Electromyographic Activity of the Hamstring, Gluteus Maximus, and Erector Spinae Muscles in a Variety of Kinetic Changes. J Strength Cond Res. 2018 Dec; 32(12):3357-3363.






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    Todo fisioterapeuta sabe cuándo acaba el grado que su primer paciente seguramente necesitará que le alivien algún problema cervical, así como su segundo o su tercer paciente. De hecho, según la International Association for the Study of Pain un 15% de la población sufrirá dolor cervical crónico (> de 3 meses) en algún momento de su vida.

    El problema emerge cuando todas las estructuras de la región cervical han sido "machacadas" y nuestro paciente se encuentra en el mismo punto que al principio. Llegados a este punto, un camino por el que dirigir nuestro tratamiento podríamos encontrarlo en la cintura escapular. 

    Cada vez son más los estudios que se centran en buscar una relación entre disquinesia escapular (alteración de la sincronización en la articulación escapulo-torácica, que tiene como consecuencia una variación en la posición y el movimiento normal de la escápula durante los movimientos del hombro) y el dolor cervical. 

    Kibler elaboró una clasificación donde recoge 3 tipos de inestabilidad escapular:



    Se ha comprobado en pacientes con dolor cervical (ya sea traumático o de origen insidioso) una mala función en la musculatura estabilizadora de la escápula. Dichos pacientes muestran alteraciones tanto en la estática como en la dinámica de la misma. 

    Dichos pacientes muestran una tendencia a presentar su escápula en una inclinación anterior o rotación interna mayor, mostrando un acortamiento del pectoral menor y de la cabeza larga del bíceps (debido a su inserción en la apófisis coracoides) en el primer caso, y un acortamiento del elevador de la escápula en el segundo caso (debido a su inserción en el ángulo superomedial de la escápula).

    Además, a la hora de realizar movimientos con los brazos por encima de la cabeza, se puede apreciar un claro desequilibrio entre la musculatura estabilizadora de la escápula, siendo el serrato anterior y el trapecio inferior los más afectados debido a un retraso en su activación, la cual es, además, disminuida. Al encontrarse el serrato anterior, el trapecio inferior y (en menor medida) el trapecio medio en un "rol incompetente", el trapecio superior se verá obligado también a modificar su trabajo, el cual se activará de manera prematura para compensar el déficit de los otros grupos musculares.

    Otros estudios se centran en aclarar la relación causa-efecto entre disquinesis escapular y dolor cervical. Afirman que dicha alteración de la cintura escapular es una consecuencia del dolor cervical, conformando un mecanismo de protección frente al dolor o la lesión que puede resultar beneficioso a corto plazo, pero perjudicial a largo plazo por una excesiva sensibilización de los tejidos.

    Por lo tanto, debemos tener claro:





    BIBLIOGRAFÍA

    Cools AMJ, Struyf F, De Mey K, et al. Rehabilitation of scapular dyskinesis: from the office worker to the elite overhead athlete. Br J Sports Med 2014;48:692-697. 
    .
    Willmore, Elaine G, and Michael J Smith. “Scapular Dyskinesia: Evolution towards a Systems-Based Approach.” Shoulder & Elbow 8.1 (2016): 61–70.




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    Es bastante elevado el porcentaje de pacientes que acuden a consulta afirmando que presentan dolor de cabeza llegando a resultar limitante en su día a día. Ante esta situación, los fisioterapeutas solemos errar al creer que nuestro único horizonte terapéutico se encuentra en la región cervical, dejando a un lado otras estructuras que realmente pueden ser la fuente de los síntomas de nuestros pacientes, como por ejemplo la articulación temporomandibular.

    Los transtornos temporomandibulares y el dolor de cabeza presentan caminos paralelos y bidireccionales en lo referente al sistema nociceptivo. La información dolorosa converge en el núcleo caudal del nervio trigémino, y desde ahí, se dirige por las mismas vías centrales encargadas de la transmisión y modulación del dolor: tálamo, núcleos superiores del tronco, córtex sensitivo y sistema límbico.

    Además, según estudios recientes se puede establecer una relación directa entre la intensidad y la frecuencia del dolor de cabeza y el nivel de afectación de estructuras temporomandibulares.

    La guía que podemos seguir para nuestro diagnóstico la encontramos en el apartado ''Cefaleas por transtornos temporomandibulares'', recogido en la Clasificación Internacional de Cefaleas (3ª Edición versión Beta, 2013). Dicha clasificación hace hincapié en el examen clínico de la región temporomandibular (articulaciones, músculos y estructuras relacionadas) dejando en un segundo plano las pruebas de imagen, y permite el diagnóstico de cefaleas secundarias a disfunciones temporomandibulares antes de conseguir la reducción o resolución de los síntomas tras un tratamiento exitoso.

    CLASIFICACIÓN INTERNACIONAL DE CEFALEAS, 3ª EDICIÓN VERSIÓN BETA(ICHD-3BETA), 2013



    BIBLIOGRAFÍA


    Ceusters W, Michelotti A, Raphael KG, Durham J, Ohrbach R. Perspectives on next steps in classification of oro-facial pain - part 1: role of ontology. J Oral Rehabil. 2015 Dec;42(12):926-41. 

    Kim BK, Cho SJ, Kim BS, Sohn JH, Kim SK, Cha MJ, Song TJ, Kim JM, Park JW, Chu MK1, Park KY, Moon HS. Comprehensive Application of the International Classification of Headache Disorders Third Edition, Beta Version. J Korean Med Sci. 2016 Jan;31(1):106-13.

    Speciali, José G, Dach, Fabíola; Temporomandibular dysfunction and headache disorder. National Library of Medicine. Headache 55 Suppl 1 (February 2015): 72-83.




       
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